Madrid, 4 may (Sputnik). – El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, acudirá este miércoles al Congreso de los Diputados para pedir una cuarta prórroga del estado de alarma por el coronavirus, una extensión que en esta ocasión está en el aire porque la oposición amenaza con no dar su apoyo.
"A día de hoy, con la información que tenemos, consideramos que no podemos apoyar el estado de alarma", dijo este lunes Pablo Casado, líder del conservador Partido Popular, la primera fuerza de la oposición.
En una entrevista con la cadena de radio Onda Cero, Casado se mostró muy crítico con el plan de desescalada anunciado por el Gobierno y, además, afirmó que en esta nueva etapa de la epidemia "prorrogar el estado de alarma no tiene ningún sentido".
En esa línea, el líder conservador señaló que "el estado de alarma era necesario para no colapsar las unidades de cuidados intensivos", pero ahora las medidas extraordinarias para limitar la libre circulación "no son compatibles con la fase de desescalada" en la que "se puede salir a tomar un vermú".
Por ello, insistió en que el Partido Popular solo votará a favor de la prórroga –algo que puede ser vital para que el Gobierno en minoría consiga el permiso del Congreso– si la ampliación del estado de alarma se hace bajo unas condiciones "que no limiten los derechos y libertades de los ciudadanos".
Del mismo modo, los conservadores exigirán al Gobierno que los mecanismos de ayudas económicas se desvinculen de la declaración del estado de alarma, ya que a su modo de ver tener supeditada la concesión de prestaciones extraordinarias a esta circunstancia supone "un chantaje" para la población.
Las críticas del Partido Popular se unen a las reticencias expresadas por partidos nacionalistas de Cataluña y País Vasco ante la nueva prórroga del estado de alarma si no se concede un mayor poder de decisión a los representantes autonómicos durante la desescalada.
En concreto, el plan de desescalada anunciado por el Gobierno prevé una transición gradual hacia la denominada "nueva normalidad" a finales de junio. La desescalada se hará a un ritmo distinto según el territorio del país y siguiendo la evolución de la epidemia en cada provincia.
Tras las palabras de Pablo Casado, varios miembros del Gobierno hicieron un llamamiento público a la oposición a apoyar la extensión del periodo de alarma por "responsabilidad", alegando que sigue siendo "el instrumento jurídico más eficaz para hacer frente a la pandemia".
"El estado de alarma es imprescindible en la fase de desescalada tanto para seguir controlando la epidemia como para asegurar que en el caso de un rebrote podamos reactivar mecanismos de respuesta", dijo en rueda de prensa el ministro de Sanidad, Salvador Illa.
Por su parte, el ministro de Transportes, José Luís Ábalos –uno de los colaboradores más cercanos de Sánchez– señaló que "no debemos dar pasos atrás" y subrayó que pese al avance positivo de la situación en las últimas semanas "debemos seguir manteniendo la guardia alta".
En cuanto a las propuestas del Partido Popular para buscar otras fórmulas mediante las que regular esta nueva fase, Ábalos aseguró que el estado de alarma es el instrumento ideal porque "no hay normas de segundo orden que permitan hacer frente a algo tan excepcional".
Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, España acumula ya 24.824 fallecidos por coronavirus, con un total de 218.011 diagnósticos confirmados, un dato que sólo incluye a las pruebas de laboratorio, ya que el Gobierno excluye de la estadística oficial los positivos por test rápidos de anticuerpos.
Pese al daño causado por la enfermedad, los datos confirman el frenazo de la epidemia.
Por ejemplo, el Gobierno reportó este lunes la muerte de 164 personas, exactamente las mismas que fueron registradas el domingo, por lo que ya se acumulan dos jornadas consecutivas por debajo del umbral de los 200 fallecimientos, muy lejos del pico de 950 alcanzado el 2 de abril. (Sputnik)
"A día de hoy, con la información que tenemos, consideramos que no podemos apoyar el estado de alarma", dijo este lunes Pablo Casado, líder del conservador Partido Popular, la primera fuerza de la oposición.
En una entrevista con la cadena de radio Onda Cero, Casado se mostró muy crítico con el plan de desescalada anunciado por el Gobierno y, además, afirmó que en esta nueva etapa de la epidemia "prorrogar el estado de alarma no tiene ningún sentido".
En esa línea, el líder conservador señaló que "el estado de alarma era necesario para no colapsar las unidades de cuidados intensivos", pero ahora las medidas extraordinarias para limitar la libre circulación "no son compatibles con la fase de desescalada" en la que "se puede salir a tomar un vermú".
Por ello, insistió en que el Partido Popular solo votará a favor de la prórroga –algo que puede ser vital para que el Gobierno en minoría consiga el permiso del Congreso– si la ampliación del estado de alarma se hace bajo unas condiciones "que no limiten los derechos y libertades de los ciudadanos".
Del mismo modo, los conservadores exigirán al Gobierno que los mecanismos de ayudas económicas se desvinculen de la declaración del estado de alarma, ya que a su modo de ver tener supeditada la concesión de prestaciones extraordinarias a esta circunstancia supone "un chantaje" para la población.
Las críticas del Partido Popular se unen a las reticencias expresadas por partidos nacionalistas de Cataluña y País Vasco ante la nueva prórroga del estado de alarma si no se concede un mayor poder de decisión a los representantes autonómicos durante la desescalada.
En concreto, el plan de desescalada anunciado por el Gobierno prevé una transición gradual hacia la denominada "nueva normalidad" a finales de junio. La desescalada se hará a un ritmo distinto según el territorio del país y siguiendo la evolución de la epidemia en cada provincia.
Tras las palabras de Pablo Casado, varios miembros del Gobierno hicieron un llamamiento público a la oposición a apoyar la extensión del periodo de alarma por "responsabilidad", alegando que sigue siendo "el instrumento jurídico más eficaz para hacer frente a la pandemia".
"El estado de alarma es imprescindible en la fase de desescalada tanto para seguir controlando la epidemia como para asegurar que en el caso de un rebrote podamos reactivar mecanismos de respuesta", dijo en rueda de prensa el ministro de Sanidad, Salvador Illa.
Por su parte, el ministro de Transportes, José Luís Ábalos –uno de los colaboradores más cercanos de Sánchez– señaló que "no debemos dar pasos atrás" y subrayó que pese al avance positivo de la situación en las últimas semanas "debemos seguir manteniendo la guardia alta".
En cuanto a las propuestas del Partido Popular para buscar otras fórmulas mediante las que regular esta nueva fase, Ábalos aseguró que el estado de alarma es el instrumento ideal porque "no hay normas de segundo orden que permitan hacer frente a algo tan excepcional".
Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, España acumula ya 24.824 fallecidos por coronavirus, con un total de 218.011 diagnósticos confirmados, un dato que sólo incluye a las pruebas de laboratorio, ya que el Gobierno excluye de la estadística oficial los positivos por test rápidos de anticuerpos.
Pese al daño causado por la enfermedad, los datos confirman el frenazo de la epidemia.
Por ejemplo, el Gobierno reportó este lunes la muerte de 164 personas, exactamente las mismas que fueron registradas el domingo, por lo que ya se acumulan dos jornadas consecutivas por debajo del umbral de los 200 fallecimientos, muy lejos del pico de 950 alcanzado el 2 de abril. (Sputnik)
