Londres, 4 may (Sputnik).- Una aplicación digital de rastreo, detección y diagnóstico de nuevos casos de covid-19 se ensayará a partir del martes 5 de mayo en la isla de Wight, frente a la costa sur de Inglaterra, según confirmó el ministro de Sanidad británico, Matt Hancock
"Está diseñada con la privacidad y la seguridad como absoluta prioridad y está avalada por el Centro Nacional de Seguridad Cibernética", declaró el ministro en la conferencia de prensa diaria sobre la pandemia.
La nueva herramienta electrónica del Sistema Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) utiliza tecnología de Bluetooth y permite ubicar al individuo contagiado y localizar a las personas que estuvieron geográficamente próximas.
Cuantos más usuarios descarguen la "app" en sus teléfonos móviles, más posibilidades de éxito tendrá esta estrategia contra el Sars-Cov-19, que antes se rodó en Corea del Sur y Singapur, entre otros escenarios de la pandemia.
La isla de Wight tiene una población por encima de los 140.000 residentes y un índice de penetración del coronavirus y de fallecimientos a consecuencia del covid-19 inferior al resto del Reino Unido.
Tras el rodaje en este bucólico escenario campestre y marítimo, la aplicación se introducirá gradualmente por todo el país, según adelantó Hancock en la rueda de prensa.
Pero la prueba piloto del sistema comienza entre polémica, desconfianza y poca información.
Un panel de abogados de reputados despachos ha cuestionado la legalidad de la herramienta en cuanto a los derechos fundamentales de privacidad y protección de datos.
Los expertos resaltan potenciales vulnerabilidades del sistema centralizado adoptado por el Gobierno británico que permite almacenar la información de los distintos usuarios en una base unitaria de datos.
Por el contrario, Apple o Google han optado por sistemas descentralizados que entablan conexiones entre los móviles sin depender de una base central y son "probablemente acordes con la ley, proporcionados y necesarios", según la opinión legal que el grupo elaboró para la organización Open Society Foundation.
"En contraste, un sistema centralizado causaría una interferencia significativamente mayor en la privacidad del usuario y requerirá una mayor justificación", advierten los letrados.
Dudas sobre la protección de datos médicos y el miedo a que datos personales como portador del virus o enfermo de COVID-19 salten de la base estatal central a la empresa privada- ya sea una compañía de seguros, una inmobiliaria o entidad bancaria- pueden arruinar la estrategia gubernamental.
El "app" será efectivo para frenar la epidemia si lo activa un alto porcentaje población, que en Reino Unido se calcula por encima del 60% de residentes. (Sputnik)
"Está diseñada con la privacidad y la seguridad como absoluta prioridad y está avalada por el Centro Nacional de Seguridad Cibernética", declaró el ministro en la conferencia de prensa diaria sobre la pandemia.
La nueva herramienta electrónica del Sistema Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) utiliza tecnología de Bluetooth y permite ubicar al individuo contagiado y localizar a las personas que estuvieron geográficamente próximas.
Cuantos más usuarios descarguen la "app" en sus teléfonos móviles, más posibilidades de éxito tendrá esta estrategia contra el Sars-Cov-19, que antes se rodó en Corea del Sur y Singapur, entre otros escenarios de la pandemia.
La isla de Wight tiene una población por encima de los 140.000 residentes y un índice de penetración del coronavirus y de fallecimientos a consecuencia del covid-19 inferior al resto del Reino Unido.
Tras el rodaje en este bucólico escenario campestre y marítimo, la aplicación se introducirá gradualmente por todo el país, según adelantó Hancock en la rueda de prensa.
Pero la prueba piloto del sistema comienza entre polémica, desconfianza y poca información.
Un panel de abogados de reputados despachos ha cuestionado la legalidad de la herramienta en cuanto a los derechos fundamentales de privacidad y protección de datos.
Los expertos resaltan potenciales vulnerabilidades del sistema centralizado adoptado por el Gobierno británico que permite almacenar la información de los distintos usuarios en una base unitaria de datos.
Por el contrario, Apple o Google han optado por sistemas descentralizados que entablan conexiones entre los móviles sin depender de una base central y son "probablemente acordes con la ley, proporcionados y necesarios", según la opinión legal que el grupo elaboró para la organización Open Society Foundation.
"En contraste, un sistema centralizado causaría una interferencia significativamente mayor en la privacidad del usuario y requerirá una mayor justificación", advierten los letrados.
Dudas sobre la protección de datos médicos y el miedo a que datos personales como portador del virus o enfermo de COVID-19 salten de la base estatal central a la empresa privada- ya sea una compañía de seguros, una inmobiliaria o entidad bancaria- pueden arruinar la estrategia gubernamental.
El "app" será efectivo para frenar la epidemia si lo activa un alto porcentaje población, que en Reino Unido se calcula por encima del 60% de residentes. (Sputnik)
