Aleksandr Dunaev
Roma, 8 abr (Sputnik).- Dos países centroasiáticos, Turkmenistán y Tayikistán, declaran estar exentos del coronavirus, pero, según afirman los expertos en los asuntos regionales y los medios de oposición, la realidad podría ser muy diferente.
Mientras el covid-19 se está extendiendo por todo el planeta, hay países que permanecen inmunes al virus. Por lo menos, así lo declaran. La lista completa de estos bastiones incluye 16 Estados, entre ellos 11 países isleños, como Comoras, Samoa o Tonga, protegidos del covid-19 por su posición geográfica, y cinco países continentales.
El único Estado africano sin el coronavirus, Lesotho, lleva años combatiendo con la epidemia del SIDA, que afecta casi un cuarto de la población, tiene un nivel de mortalidad infantil espantoso y una esperanza de vida que apenas alcanza los 50 años.
En Asía, encontramos a Yemen, lacerado por una violenta guerra civil, que no permite recoger datos fiables, y a Corea del Norte, uno de los países más cerrados del mundo, que limita al máximo la información sobre la situación real.
Los dos restantes son Turkmenistán y Tayikistán, situados en Asia Central. Su inmunidad frente al covid-19 no deja de asombrar, teniendo en cuenta que el primero limita con Irán, uno de los países más afectados por el virus, y el segundo con China, donde fue registrado el brote inicial de la enfermedad.
El pasado 1 de abril la representante oficial de la Organización Mundial de la Salud en Tayikistán, Galina Perfílieva, declaró: "Confirmamos que (…)Tayikistán y Turkmenistán son los únicos dos países asiáticos donde no se han registrado casos del covid-19". Una semana después la situación sigue igual.
TAYIKISTAN
El Gobierno tayiko fue uno de los primeros en suspender los vuelos con China. Además, introdujo la cuarentena obligatoria para todas las personas provenientes de países afectados por el coronavirus, en primer lugar para sus propios ciudadanos que trabajan en Rusia.
Según dijo a Sputnik Mijaíl Petrushkov, médico militar que vive en Dusanbé, capital de Tayikistán, la mayoría de las seis mil personas puestas en cuarentena ya se encuentran en libertad.
"Dentro del país todo está abierto, pero las autoridades recomiendan salir menos de casa y respetar las medidas de prevención", acotó Petrushkov.
En la opinión del médico, al momento las autoridades reaccionan de manera adecuada, mientras una cuarentena total supondría una catástrofe económica para Tayikistán.
Sin embargo, otros expertos añaden detalles que complican el cuadro.
El portal centroasiático Fergana cita al profesor del Departamento de hematología de la Primera Universidad Médica de San Petersburgo, Burjonidín Bajovadínov, que opina que "la primera ola del coronavirus en las exrepúblicas soviéticas se produjo entre octubre y diciembre del año pasado".
Bajovadínov observa que "igual que en otros países, en Tayikistán hubo muchos casos de gripe grave con complicaciones en la forma de la neumonía doble (…) Muchos de mis conocidos tuvieron los síntomas típicos del covid-19". Pero era imposible diagnosticar la enfermedad, porque hasta hace poco en la república se hacían poquísimas pruebas.
La politóloga y especialista en asuntos centroasiáticos, Galiyá Ibraguímova, también duda de que en Tayikistán no haya casos positivos del coronavirus. "El Gobierno tiende a disminuir las cifras. Ahora, que muchos migrantes volvieron a casa, en Tayikistán y otras repúblicas centroasiáticas, las autoridades temen que aumente la tensión social y están dispuestas a contenerla con todos los medios posibles", dice Ibraguímova a Sputnik.
Entre los migrantes que regresaron había personas infectadas, con lo cual sería muy difícil paralizar la propagación del virus, opina Ibraguímova.
TURKMENISTAN
Si en Tayikistán las dudas surgen por los datos incompletos, en Turkmenistán es más bien la extravagancia del líder del país la que frustra todos los intentos de dar una valoración realista a la situación.
El presidente turkmeno Gurbanguly Berdimuhamédow es uno de los políticos más insólitos de la región. Por ejemplo, el pasado febrero dejó de teñirse el pelo y obligó a los peluqueros de la capital del país a dejar de prestar este servicio a sus clientes. Médico de formación, escribe libros sobre la medicina popular, canta, baila y participa en competiciones deportivas.
Al desatarse la pandemia del coronavirus en China, Berdimuhamédow aconsejó curarlo quemando hierbas medicinales. A partir del 20 de marzo, los medios turkmenos, que se encuentran bajo el férreo control de las autoridades, dejaron de usar el término "coronavirus", sustituyéndolo con "enfermedad respiratoria aguda". Según el periódico turco Cumhuriyet, los que se atreven a hablar de la pandemia o a ponerse la mascarilla, acaban por ser detenidos.
Los que llegan a Turkmenistán, deben transcurrir dos semanas en cuarentena, en hospitales donde, según comunica el portal "Crónica de Turkmenistán", no se toman las medidas de prevención necesarias y es fácil contagiarse. Al mismo tiempo, a principios de marzo bastaba dar unos 150 dólares al policía en el aeropuerto para evitar el aislamiento forzado. La embajada de EEUU en el país comunicó que las pruebas médicas que se hacen durante el aislamiento no tienen nada que ver con el covid-19 y todos los gastos por la cuarentena forzada, unos 300 dólares, han de ser cubiertos por la misma persona hospitalizada.
A pesar de los intentos de silenciar el problema, las autoridades del país tratan de introducir medidas elementales para prevenir la propagación del covid-19. Por ejemplo, la semana pasada las autoridades de la capital turkmena, Asjabad, limitaron el número de los invitados en los matrimonios y de los clientes en las cafeterías. Pero parecen completamente insuficientes.
En la opinión de Galiyá Ibraguímova, la situación en los dos países centroasiáticos, presuntamente exentos del covid-19, es preocupante. En primer lugar, el sistema médico cuyo nivel es bastante mediocre no está preparado para un eventual flujo de enfermos.
En segundo lugar, en ambos países, que tienen un nivel de vida bajo y dependen de las remesas que los emigrados mandan a sus casas, las consecuencias económicas de la pandemia pueden ser aún más desastrosas. Y en tercer lugar, la concentración de la población joven (en Tayikistán dos tercios tiene menos de 35 años) en las ciudades crea una tensión social que, de no ser tratada de manera adecuada, puede transformarse en una grave amenaza para el régimen.(Sputnik)
Roma, 8 abr (Sputnik).- Dos países centroasiáticos, Turkmenistán y Tayikistán, declaran estar exentos del coronavirus, pero, según afirman los expertos en los asuntos regionales y los medios de oposición, la realidad podría ser muy diferente.
Mientras el covid-19 se está extendiendo por todo el planeta, hay países que permanecen inmunes al virus. Por lo menos, así lo declaran. La lista completa de estos bastiones incluye 16 Estados, entre ellos 11 países isleños, como Comoras, Samoa o Tonga, protegidos del covid-19 por su posición geográfica, y cinco países continentales.
El único Estado africano sin el coronavirus, Lesotho, lleva años combatiendo con la epidemia del SIDA, que afecta casi un cuarto de la población, tiene un nivel de mortalidad infantil espantoso y una esperanza de vida que apenas alcanza los 50 años.
En Asía, encontramos a Yemen, lacerado por una violenta guerra civil, que no permite recoger datos fiables, y a Corea del Norte, uno de los países más cerrados del mundo, que limita al máximo la información sobre la situación real.
Los dos restantes son Turkmenistán y Tayikistán, situados en Asia Central. Su inmunidad frente al covid-19 no deja de asombrar, teniendo en cuenta que el primero limita con Irán, uno de los países más afectados por el virus, y el segundo con China, donde fue registrado el brote inicial de la enfermedad.
El pasado 1 de abril la representante oficial de la Organización Mundial de la Salud en Tayikistán, Galina Perfílieva, declaró: "Confirmamos que (…)Tayikistán y Turkmenistán son los únicos dos países asiáticos donde no se han registrado casos del covid-19". Una semana después la situación sigue igual.
TAYIKISTAN
El Gobierno tayiko fue uno de los primeros en suspender los vuelos con China. Además, introdujo la cuarentena obligatoria para todas las personas provenientes de países afectados por el coronavirus, en primer lugar para sus propios ciudadanos que trabajan en Rusia.
Según dijo a Sputnik Mijaíl Petrushkov, médico militar que vive en Dusanbé, capital de Tayikistán, la mayoría de las seis mil personas puestas en cuarentena ya se encuentran en libertad.
"Dentro del país todo está abierto, pero las autoridades recomiendan salir menos de casa y respetar las medidas de prevención", acotó Petrushkov.
En la opinión del médico, al momento las autoridades reaccionan de manera adecuada, mientras una cuarentena total supondría una catástrofe económica para Tayikistán.
Sin embargo, otros expertos añaden detalles que complican el cuadro.
El portal centroasiático Fergana cita al profesor del Departamento de hematología de la Primera Universidad Médica de San Petersburgo, Burjonidín Bajovadínov, que opina que "la primera ola del coronavirus en las exrepúblicas soviéticas se produjo entre octubre y diciembre del año pasado".
Bajovadínov observa que "igual que en otros países, en Tayikistán hubo muchos casos de gripe grave con complicaciones en la forma de la neumonía doble (…) Muchos de mis conocidos tuvieron los síntomas típicos del covid-19". Pero era imposible diagnosticar la enfermedad, porque hasta hace poco en la república se hacían poquísimas pruebas.
La politóloga y especialista en asuntos centroasiáticos, Galiyá Ibraguímova, también duda de que en Tayikistán no haya casos positivos del coronavirus. "El Gobierno tiende a disminuir las cifras. Ahora, que muchos migrantes volvieron a casa, en Tayikistán y otras repúblicas centroasiáticas, las autoridades temen que aumente la tensión social y están dispuestas a contenerla con todos los medios posibles", dice Ibraguímova a Sputnik.
Entre los migrantes que regresaron había personas infectadas, con lo cual sería muy difícil paralizar la propagación del virus, opina Ibraguímova.
TURKMENISTAN
Si en Tayikistán las dudas surgen por los datos incompletos, en Turkmenistán es más bien la extravagancia del líder del país la que frustra todos los intentos de dar una valoración realista a la situación.
El presidente turkmeno Gurbanguly Berdimuhamédow es uno de los políticos más insólitos de la región. Por ejemplo, el pasado febrero dejó de teñirse el pelo y obligó a los peluqueros de la capital del país a dejar de prestar este servicio a sus clientes. Médico de formación, escribe libros sobre la medicina popular, canta, baila y participa en competiciones deportivas.
Al desatarse la pandemia del coronavirus en China, Berdimuhamédow aconsejó curarlo quemando hierbas medicinales. A partir del 20 de marzo, los medios turkmenos, que se encuentran bajo el férreo control de las autoridades, dejaron de usar el término "coronavirus", sustituyéndolo con "enfermedad respiratoria aguda". Según el periódico turco Cumhuriyet, los que se atreven a hablar de la pandemia o a ponerse la mascarilla, acaban por ser detenidos.
Los que llegan a Turkmenistán, deben transcurrir dos semanas en cuarentena, en hospitales donde, según comunica el portal "Crónica de Turkmenistán", no se toman las medidas de prevención necesarias y es fácil contagiarse. Al mismo tiempo, a principios de marzo bastaba dar unos 150 dólares al policía en el aeropuerto para evitar el aislamiento forzado. La embajada de EEUU en el país comunicó que las pruebas médicas que se hacen durante el aislamiento no tienen nada que ver con el covid-19 y todos los gastos por la cuarentena forzada, unos 300 dólares, han de ser cubiertos por la misma persona hospitalizada.
A pesar de los intentos de silenciar el problema, las autoridades del país tratan de introducir medidas elementales para prevenir la propagación del covid-19. Por ejemplo, la semana pasada las autoridades de la capital turkmena, Asjabad, limitaron el número de los invitados en los matrimonios y de los clientes en las cafeterías. Pero parecen completamente insuficientes.
En la opinión de Galiyá Ibraguímova, la situación en los dos países centroasiáticos, presuntamente exentos del covid-19, es preocupante. En primer lugar, el sistema médico cuyo nivel es bastante mediocre no está preparado para un eventual flujo de enfermos.
En segundo lugar, en ambos países, que tienen un nivel de vida bajo y dependen de las remesas que los emigrados mandan a sus casas, las consecuencias económicas de la pandemia pueden ser aún más desastrosas. Y en tercer lugar, la concentración de la población joven (en Tayikistán dos tercios tiene menos de 35 años) en las ciudades crea una tensión social que, de no ser tratada de manera adecuada, puede transformarse en una grave amenaza para el régimen.(Sputnik)
