TEMA - Europa, coronavirus y crisis de deuda


Santi Pueyo

Moscú, 16 abr. (Sputnik).- La crisis sanitaria provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 sube a la palestra el fantasma de la crisis de deuda en los países de la eurozona, sobre todo entre los miembros más susceptibles como Grecia o Portugal y los más perjudicados por la pandemia como España e Italia.

El nivel de deuda pública de un país es uno de los indicadores más fiables para medir la solvencia de un Estado dado y la actual pandemia ha disparado los niveles de gasto de los países de la eurozona, que se han visto obligados a lanzar ayudas a trabajadores y empresas para mitigar los efectos de una cuarentena que está haciendo estragos a nivel económico.

Además, el gasto sanitario se ha visto incrementado con la contratación de personal adicional, nuevos equipos médicos y la reestructuración o creación de nuevas instalaciones médicas para hacer frente al desafío que supone que un corto período de tiempo muchas personas enfermen a la vez.

La Unión Europea ya dio luz verde a un paquete de medidas que desbloquea más de 500.000 millones de euros para hacer frente a lo que se avecina. Ello traerá consigo un aumento del gasto público y del endeudamiento que para algunos países de la Unión Europea no podía haber venido en peor momento.

PUNTO DE PARTIDA

La crisis financiera que se vivió en 2008 ocasionó un drástico aumento de la deuda pública en Europa, ya que muchos bancos tuvieron que ser rescatados por los efectos perniciosos de los bonos basura que hicieron saltar por los aires el sistema financiero. El punto de partida de los países de la eurozona ante esta crisis no puede ser más desventajoso.

Según el Banco Mundial, un país entra en un "punto de inflexión" cuando el indicador de deuda pública en relación con el Producto Interno Bruto (PIB) sobrepasa el 77 por ciento. Ese punto de inflexión quiere decir que el país está en riesgo de crisis de deuda. En concreto, este indicador se obtiene cuando se divide la deuda pública por el PIB, que en definitiva es la medida, en término macroeconómicos de la riqueza de un país, es decir, el valor total de mercado de su producción de bienes y servicios.

De acuerdo con los datos de Eurostat, extraídos en enero de 2020 y relativos al tercer cuatrimestre de 2019, la eurozona en su conjunto tiene un 86,1 por ciento de deuda pública en relación al PIB, lo que supone 9,1 puntos porcentuales por encima de la peligrosa frontera del 77 por ciento, aunque esto no es nada si acercamos la lupa y comparamos con lo que se observa en cada país por separado de la eurozona.

En este sentido, los que en peor posición se encuentran son Grecia con un 178,2 por ciento de deuda e Italia con un 137,3 por ciento. A estos países le siguen de cerca Portugal con un 120,5 por ciento, Bélgica, 102,3 por ciento y Francia, 100,5 por ciento. Por debajo del nivel del 100 por ciento aunque rozando esa frontera tenemos a España (97,9) y Chipre (97,8).

LA QUE SE AVECINA

Para entender cómo puede afectar la crisis actual al nivel de deuda de la eurozona podemos tomar como referencia en qué medida se endeudó este espacio en la anterior crisis de 2008. La eurozona en su conjunto pasó del 65 por ciento de deuda en relación al PIB en 2007 al 90 por ciento en 2012, o lo que es lo mismo, la deuda en ese tiempo aumentó casi un 38 por ciento. Después de más de siete años de recorte del gasto (austeridad) solo una cuarta parte de esa deuda se ha cerrado para finales de 2019.

El Fondo Monetario Internacional ya ha previsto una caída del PIB en la eurozona del 7,5 por ciento para este año, así que supongamos que la deuda de la eurozona aumenta un 20 por ciento y se sitúa del 86,1 por ciento previo al 103 por ciento. Grecia pasa del 178,2 por ciento de deuda al 203 por ciento, Italia al 164 por ciento, Portugal al 144 por ciento, Bélgica al 122 por ciento, Francia al 120 por ciento, España y Chipre al 117 por ciento. Y todo esto en el mejor de los escenarios posibles.

En este escenario la Unión Europea se enfrenta a la mayor prueba de fuego que jamás haya conocido, una prueba que tensará aún más la relación entre los países miembros y puede llevar a una crisis de estabilidad política y financiera en los países de la zona euro. (Sputnik)