Ginebra (Suiza), 28 abr (Sputnik).- Unos 1.400 migrantes y refugiados fueron expulsados de las partes orientales de Libia desde principios de este año pese a las recomendaciones de la ONU de suspender tales acciones en medio de la pandemia del covid-19, declaró el portavoz de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (Acnudh), Jeremy Laurence.
"Estamos preocupados por la expulsión de al menos 1.400 migrantes y refugiados del este de Libia este año en violación de las obligaciones internacionales de derechos humanos del país con respecto a la no devolución y la expulsión colectiva. Nos preocupa que exista el riesgo de un mayor desplazamiento forzado de personas", dijo.
Según el funcionario, la mayoría de los migrantes y refugiados fueron desplazados a Sudán, Níger, Chad y Somalia.
Recordó que Acnudh, en relación con la pandemia del nuevo coronavirus, instó a los países a seguir respetando los derechos humanos de los migrantes y refugiados.
En particular, los controles fronterizos y otras medidas deben cumplir con el principio de la inadmisibilidad de los retornos forzados y la prohibición de la expulsión colectiva. También, los refugiados deben tener acceso a abogados y traductores, así como el derecho de apelar la decisión sobre el retorno.
Además, Acnudh recomendó que los Estados suspendieran temporalmente el retorno forzado de personas mientras dure la pandemia de covid-19 para garantizar los derechos humanos, la salud y la seguridad de todas las partes interesadas. (Sputnik)
"Estamos preocupados por la expulsión de al menos 1.400 migrantes y refugiados del este de Libia este año en violación de las obligaciones internacionales de derechos humanos del país con respecto a la no devolución y la expulsión colectiva. Nos preocupa que exista el riesgo de un mayor desplazamiento forzado de personas", dijo.
Según el funcionario, la mayoría de los migrantes y refugiados fueron desplazados a Sudán, Níger, Chad y Somalia.
Recordó que Acnudh, en relación con la pandemia del nuevo coronavirus, instó a los países a seguir respetando los derechos humanos de los migrantes y refugiados.
En particular, los controles fronterizos y otras medidas deben cumplir con el principio de la inadmisibilidad de los retornos forzados y la prohibición de la expulsión colectiva. También, los refugiados deben tener acceso a abogados y traductores, así como el derecho de apelar la decisión sobre el retorno.
Además, Acnudh recomendó que los Estados suspendieran temporalmente el retorno forzado de personas mientras dure la pandemia de covid-19 para garantizar los derechos humanos, la salud y la seguridad de todas las partes interesadas. (Sputnik)
