Moscú, 29 abr (Sputnik). - Las acciones del Ejército birmano, denominado Tatmadaw, en su conflicto contra los separatistas del Ejército de Arakan, del estado de Rakáin, podrían ser consideradas crímenes de guerra y lesa humanidad, declaró Yanghee Lee, relatora especial de la ONU para la situación de los derechos humanos en Birmania.
"El Tatmadaw viola de manera sistemática los principios más fundamentales de la legislación humanitaria internacional y los derechos humanos. Su conducta contra la población civil de los estados de Rakáin y Chin podría equivaler a crímenes de guerra y de lesa humanidad", dijo, citada en un comunicado de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh).
Yanghee relató que "mientras el mundo está ocupado por la pandemia del covid-19, los militares birmanos continúan intensificando su ofensiva en el estado de Rakáin, apuntando contra la población civil".
El Tatmadaw y el Ejército de Arakan, de Rakáin, donde reside la minoría musulmana rohinyá, continúan un conflicto armado desde diciembre de 2018, que a partir de su inicio provocó más de 157.000 desplazados, "mientras centenares de personas, incluidas mujeres y menores, fueron asesinadas o resultaron heridas", de acuerdo con los datos de Acnudh.
Según la ONU, en las últimas semanas los militares birmanos han aumentado sus ataques contra los civiles. La relatora especial señaló que los bombardeos aéreos y los ataques de artillería lanzados por el Tatmadaw recientemente en las zonas civiles de Rakáin y cerca del estado de Chin provocaron numerosos muertos y heridos, incluidos menores.
"Un ataque de artillería del 13 de abril lanzado por el Tatmadaw contra la aldea de Kyauk Seik, en la vecindad de Ponnagyun, provocó ocho civiles muertos, entre ellos al menos dos menores", precisó Yanghee.
La experta subrayó que para poner fin al conflicto es necesario que los actores responsables por la violencia sean llevados ante la justicia.
"El Tatmadaw no se ha enfrentado a responsabilidad alguna y continua operando con impunidad. Lleva décadas maximizando con sus tácticas el sufrimiento de los civiles; todos sabemos lo que hizo con los rohinyás en 2017", recordó, al referirse a las persecuciones masivas de las autoridades birmanas contra esa comunidad musulmana.
A la vez Acnudh constató que las acciones del Ejército de Arakan también afectaron a los civiles, y apuntó que los rebeldes incluso secuestraron a funcionarios y parlamentarios locales.
"En la ocasión más reciente, el 12 de abril, el Ejército de Arakan supuestamente secuestró a un miembro electo del comité municipal de la localidad de Paletwa (en Chin)", señaló. Según la nota, luego los separatistas declararon un ceso al fuego unilateral.
Yanghee llamó al Ejército de Arakan a proteger a los civiles.
"Todos los presuntos crímenes deben ser investigados según las normas internacionales, y sus autores deben rendir cuentas", reiteró la experta de la ONU. (Sputnik)
"El Tatmadaw viola de manera sistemática los principios más fundamentales de la legislación humanitaria internacional y los derechos humanos. Su conducta contra la población civil de los estados de Rakáin y Chin podría equivaler a crímenes de guerra y de lesa humanidad", dijo, citada en un comunicado de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh).
Yanghee relató que "mientras el mundo está ocupado por la pandemia del covid-19, los militares birmanos continúan intensificando su ofensiva en el estado de Rakáin, apuntando contra la población civil".
El Tatmadaw y el Ejército de Arakan, de Rakáin, donde reside la minoría musulmana rohinyá, continúan un conflicto armado desde diciembre de 2018, que a partir de su inicio provocó más de 157.000 desplazados, "mientras centenares de personas, incluidas mujeres y menores, fueron asesinadas o resultaron heridas", de acuerdo con los datos de Acnudh.
Según la ONU, en las últimas semanas los militares birmanos han aumentado sus ataques contra los civiles. La relatora especial señaló que los bombardeos aéreos y los ataques de artillería lanzados por el Tatmadaw recientemente en las zonas civiles de Rakáin y cerca del estado de Chin provocaron numerosos muertos y heridos, incluidos menores.
"Un ataque de artillería del 13 de abril lanzado por el Tatmadaw contra la aldea de Kyauk Seik, en la vecindad de Ponnagyun, provocó ocho civiles muertos, entre ellos al menos dos menores", precisó Yanghee.
La experta subrayó que para poner fin al conflicto es necesario que los actores responsables por la violencia sean llevados ante la justicia.
"El Tatmadaw no se ha enfrentado a responsabilidad alguna y continua operando con impunidad. Lleva décadas maximizando con sus tácticas el sufrimiento de los civiles; todos sabemos lo que hizo con los rohinyás en 2017", recordó, al referirse a las persecuciones masivas de las autoridades birmanas contra esa comunidad musulmana.
A la vez Acnudh constató que las acciones del Ejército de Arakan también afectaron a los civiles, y apuntó que los rebeldes incluso secuestraron a funcionarios y parlamentarios locales.
"En la ocasión más reciente, el 12 de abril, el Ejército de Arakan supuestamente secuestró a un miembro electo del comité municipal de la localidad de Paletwa (en Chin)", señaló. Según la nota, luego los separatistas declararon un ceso al fuego unilateral.
Yanghee llamó al Ejército de Arakan a proteger a los civiles.
"Todos los presuntos crímenes deben ser investigados según las normas internacionales, y sus autores deben rendir cuentas", reiteró la experta de la ONU. (Sputnik)
