Moscú (Mesa Central), 27 abr (Sputnik).- Los indígenas brasileños que viven en la región del Amazonas están efectivamente privados de asistencia médica, a pesar de que la tasa de mortalidad por coronavirus allí es una de las más altas del país, declaró a Sputnik la presidenta nacional del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann.
El jueves, la ONG Greenpeace International criticó al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, por no brindar asistencia médica a los pueblos indígenas y dejarlos "en una situación mortal".
Además, la principal organización ambiental criticó al mandatario brasileño por sus constantes intentos de privar a la comunidad indígena de sus tierras y derechos humanos.
"Estamos muy preocupados porque la población indígena está prácticamente privada de asistencia médica. Después de que los doctores cubanos fueran insultados por Brasil y concretamente por Bolsonaro, ya no tenemos médicos en las comunidades de salud indígenas y eso nos preocupa mucho", dijo Hoffmann.
La diputada destacó que "la tasa de mortalidad infantil en esas comunidades ha aumentado".
La legisladora acusó al presidente brasileño de usar la actual pandemia como una oportunidad para despojar a la población indígena de sus tierras, que son ricas en recursos naturales.
"Bolsonaro no se preocupa por la vida y salud de la gente, sean indígenas o no. Pero en el caso de los pueblos indígenas, tiene un mayor prejuicio. Realmente quiere quitarles sus tierras y darlas a grupos empresariales para su explotación. Es por eso que Bolsonaro es reacio a tomar medidas eficaces para combatir el coronavirus en la región amazónica de Brasil", agregó.
Hoffmann indicó que en el estado de Amazonas "está el mayor número de infectados y la tasa de mortalidad más alta, especialmente en las comunidades indígenas".
"Bolsonaro puede usar esa situación para avanzar en su proyecto de otorgar tierras indígenas ricas para intereses económicos", afirmó.
Varios medios habían informado este mes de abril que un indígena yanomami de 15 años murió por complicaciones relacionadas con el coronavirus.
El Instituto Socioambiental de Brasil advirtió, por su parte, que el virus podría haber sido transmitido a los yanomami por mineros ilegales que operan en las áreas de conservación. (Sputnik)
El jueves, la ONG Greenpeace International criticó al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, por no brindar asistencia médica a los pueblos indígenas y dejarlos "en una situación mortal".
Además, la principal organización ambiental criticó al mandatario brasileño por sus constantes intentos de privar a la comunidad indígena de sus tierras y derechos humanos.
"Estamos muy preocupados porque la población indígena está prácticamente privada de asistencia médica. Después de que los doctores cubanos fueran insultados por Brasil y concretamente por Bolsonaro, ya no tenemos médicos en las comunidades de salud indígenas y eso nos preocupa mucho", dijo Hoffmann.
La diputada destacó que "la tasa de mortalidad infantil en esas comunidades ha aumentado".
La legisladora acusó al presidente brasileño de usar la actual pandemia como una oportunidad para despojar a la población indígena de sus tierras, que son ricas en recursos naturales.
"Bolsonaro no se preocupa por la vida y salud de la gente, sean indígenas o no. Pero en el caso de los pueblos indígenas, tiene un mayor prejuicio. Realmente quiere quitarles sus tierras y darlas a grupos empresariales para su explotación. Es por eso que Bolsonaro es reacio a tomar medidas eficaces para combatir el coronavirus en la región amazónica de Brasil", agregó.
Hoffmann indicó que en el estado de Amazonas "está el mayor número de infectados y la tasa de mortalidad más alta, especialmente en las comunidades indígenas".
"Bolsonaro puede usar esa situación para avanzar en su proyecto de otorgar tierras indígenas ricas para intereses económicos", afirmó.
Varios medios habían informado este mes de abril que un indígena yanomami de 15 años murió por complicaciones relacionadas con el coronavirus.
El Instituto Socioambiental de Brasil advirtió, por su parte, que el virus podría haber sido transmitido a los yanomami por mineros ilegales que operan en las áreas de conservación. (Sputnik)
