Moscú, 3 abr (Sputnik).- El crecimiento económico de los países de la región de Asia-Pacífico puede caer al 3,7 por ciento en 2020 debido al impacto de la pandemia provocada por el nuevo coronavirus, declaró Armida Salsiah Alisjahbana, subsecretaria general de la ONU y secretaria ejecutiva de la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (CESPAP), en entrevista con Sputnik.
"La próxima Encuesta Económica y Social de Asia y el Pacífico 2020 de la CESPAP pronostica que los países en desarrollo de la región crecerán a un ritmo más lento: el 3,7 por ciento en 2020, una fuerte disminución desde el 5,3 por ciento en 2018 y el 4,3 por ciento en 2019", dijo Alisjahbana.
La responsable de la CESPAP explicó que la pandemia de coronavirus ya redujo significativamente el tráfico aéreo mundial, lo que arrastró a la baja la demanda de combustible, así como llevó al cierre de muchas plantas en todo el mundo.
Al comentar la preocupación del Fondo Monetario Internacional (FMI) por las perspectivas negativas para el crecimiento mundial este año, la funcionaria de la ONU advirtió que el coronavirus afectó a las perspectivas económicas de la región de Asia-Pacífico y "la desaceleración en el crecimiento del PIB podría ser significativa".
Las pérdidas "serían desiguales en todos los países, dependiendo de sus condiciones económicas actuales y del impacto del covid-19", vaticinó.
En este contexto, Alisjahbana aconsejó a los países de la región introducir unos sistemas de protección social más sólidos para ayudar a las personas vulnerables a riesgos de salud y pérdidas de ingresos.
Además según la funcionaria, el impacto de coronavirus anulará la oportunidad de la región para beneficiarse de la caída de los precios del petróleo causada por la pandemia del virus y la ruptura del pacto de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus socios independientes (OPEP+).
"Aunque los precios bajos del petróleo pueden proporcionar un entorno macroeconómico favorable para los importadores de petróleo de la región, es posible que los beneficios no se materialicen porque la evolución de la pandemia covid-19 dificulta que los países incrementen la demanda y aprovechen plenamente la reducción de los precios del petróleo", agregó Alisjahbana.
Mientras tanto, continuó, para los exportadores de petróleo, los precios del crudo más bajos de lo esperado "podrían conducir a un déficit presupuestario, presión sobre la moneda y una desaceleración del crecimiento económico".
El lunes, la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés) llamó a los Estados miembros a aportar urgentemente 2,5 billones de dólares para ayudar a los países en vías de desarrollo a superar la crisis.
Días antes, los líderes de los países del Grupo de los Veinte (G20) se comprometieron a inyectar colectivamente 5 billones de dólares en la economía global para compensar el daño causado por la pandemia.
Desde el 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) califica de pandemia la enfermedad covid-19 causada por el coronavirus SARS-CoV-2, detectado por primera vez en la ciudad china de Wuhan a finales de 2019.
A lo largo del mundo se han detectado hasta ahora más de un millón de casos de infección por el nuevo patógeno, incluidos más de 54.000 decesos y más de 218.000 pacientes recuperados. (Sputnik)
"La próxima Encuesta Económica y Social de Asia y el Pacífico 2020 de la CESPAP pronostica que los países en desarrollo de la región crecerán a un ritmo más lento: el 3,7 por ciento en 2020, una fuerte disminución desde el 5,3 por ciento en 2018 y el 4,3 por ciento en 2019", dijo Alisjahbana.
La responsable de la CESPAP explicó que la pandemia de coronavirus ya redujo significativamente el tráfico aéreo mundial, lo que arrastró a la baja la demanda de combustible, así como llevó al cierre de muchas plantas en todo el mundo.
Al comentar la preocupación del Fondo Monetario Internacional (FMI) por las perspectivas negativas para el crecimiento mundial este año, la funcionaria de la ONU advirtió que el coronavirus afectó a las perspectivas económicas de la región de Asia-Pacífico y "la desaceleración en el crecimiento del PIB podría ser significativa".
Las pérdidas "serían desiguales en todos los países, dependiendo de sus condiciones económicas actuales y del impacto del covid-19", vaticinó.
En este contexto, Alisjahbana aconsejó a los países de la región introducir unos sistemas de protección social más sólidos para ayudar a las personas vulnerables a riesgos de salud y pérdidas de ingresos.
Además según la funcionaria, el impacto de coronavirus anulará la oportunidad de la región para beneficiarse de la caída de los precios del petróleo causada por la pandemia del virus y la ruptura del pacto de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus socios independientes (OPEP+).
"Aunque los precios bajos del petróleo pueden proporcionar un entorno macroeconómico favorable para los importadores de petróleo de la región, es posible que los beneficios no se materialicen porque la evolución de la pandemia covid-19 dificulta que los países incrementen la demanda y aprovechen plenamente la reducción de los precios del petróleo", agregó Alisjahbana.
Mientras tanto, continuó, para los exportadores de petróleo, los precios del crudo más bajos de lo esperado "podrían conducir a un déficit presupuestario, presión sobre la moneda y una desaceleración del crecimiento económico".
El lunes, la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés) llamó a los Estados miembros a aportar urgentemente 2,5 billones de dólares para ayudar a los países en vías de desarrollo a superar la crisis.
Días antes, los líderes de los países del Grupo de los Veinte (G20) se comprometieron a inyectar colectivamente 5 billones de dólares en la economía global para compensar el daño causado por la pandemia.
Desde el 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) califica de pandemia la enfermedad covid-19 causada por el coronavirus SARS-CoV-2, detectado por primera vez en la ciudad china de Wuhan a finales de 2019.
A lo largo del mundo se han detectado hasta ahora más de un millón de casos de infección por el nuevo patógeno, incluidos más de 54.000 decesos y más de 218.000 pacientes recuperados. (Sputnik)
