Moscú, 10 may (Sputnik). - Estados Unidos puso a prueba su alianza con Turquía al anunciar su decisión de armar a las milicias kurdas en el norte de Siria, lo que supone un claro desafío a Ankara que los considera terroristas.
El plan para armar a los kurdos sirios fue anunciado la noche del martes, cuando el portavoz del Departamento de Defensa Dana White informó que el presidente Donald Trump ordenó "equipar a los kurdos que integran las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) con todo lo que sea necesario para asegurar una clara victoria" sobre los terroristas en la operación para liberar la ciudad de Al Raqa.
El Pentágono aseguró que se compromete a proteger a Turquía, su aliado de la OTAN, en la prevención de los "nuevos riesgos a la seguridad" y que continuará "trabajando de manera estrecha con Turquía para reforzar la seguridad en su frontera sur".
Para Washington, "las unidades kurdas son la única fuerza capaz de llevar a cabo un asalto exitoso a Al Raqa", en manos de Daesh (autoproclamado Estado Islámico, proscrito en Rusia).
Ankara no cesa en sus denuncias acerca de que las Unidades kurdas de Protección Popular (YPG), el brazo armado del Partido kurdo sirio de Unión Democrática y componente principal de las FDS, son una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), proscrito como organización terrorista en Turquía.
TURQUÍA EN CONTRA
El Gobierno turco no tardó mucho en expresar su inquietud por la decisión de su aliado norteamericano.
"Los suministros de armas pesadas a las YPG desencadenan una crisis, esta decisión no beneficiará ni a la región, ni a EEUU, mientras sus consecuencias afecten no solo la región y Turquía, sino todo el mundo, sobre todo EEUU", declaró a la cadena NTV el ministro de Defensa turco, Fikri Isik.
El vice primer ministro turco Nurettin Canikli también apuntó que "el suministro de armas a las YPG es inadmisible, tal política no beneficiará a nadie".
"Turquía está en contra de que el Partido de los Trabajadores del Kurdistán participe en la lucha contra Daesh", recalcó a su vez el jefe del Gobierno turco, Binali Yildirim.
Yildirim agregó que EEUU debe tomar en cuenta que se trata de un asunto sensible para Ankara y advirtió que el próximo 17 de mayo el líder turco, Recep Tayyip Erdogan, "mantendrá negociaciones (en Washington con Trump) y abordará este tema expresando su preocupación en el nivel más alto".
El jefe de la diplomacia turca, Mevlut Cavusoglu, intentó buscar un consenso al proponer a EEUU "separar las YPG de los árabes, sería mejor que en Al Raqa entraran los árabes, es una ciudad cuya población consiste en un 99 por ciento de árabes suníes"; todo para evitar la participación kurda.
El rechazo a la iniciativa estadounidense suena incluso en las filas de la oposición turca, aunque habitualmente sus estimaciones no coinciden con las oficiales.
"Estas armas se podrían usar contra Turquía y contra los intereses de Turquía, no creo que haya ninguna garantía, sobre todo verbal, que pueda resolver las preocupaciones de Turquía por su seguridad", expresó a Sputnik Ozturk Yilmaz, jefe de relaciones exteriores de la segunda mayor fuerza opositora de Turquía, el Partido Republicano del Pueblo.
Una reacción diferente no se podía esperar de Turquía que hace unas dos semanas, el 25 de abril lanzó ataques aéreos contra las milicias kurdas en el norte de Siria e Irak, además de atacar con artillería la región kurda de Shahba, situada en el norte sirio.
A finales de marzo Turquía dio por finalizada la operación Escudo del Éufrates, que declaraba por objetivo expulsar a los yihadistas de Daesh de los territorios fronterizos del norte de Siria, pero al mismo tiempo intentaba impedir que los kurdos tomaran el control en esta zona.
La realidad es que Ankara mantuvo sus tropas en territorio sirio y más tarde Erdogan anunció que su país se preparaba para nuevas operaciones en la zona.
MÁS TENSIÓN
El opositor Yilmaz aseguró que el gesto de EEUU no contribuirá a reforzar la seguridad en la región, "sino a una tensión, una agravación y una escisión aún mayores".
Al mismo tiempo el vicepresidente de la Coalición Nacional de la Revolución Siria y de las Fuerzas de Oposición, Abdul Hakim Bashar, confirmó a Sputnik que la decisión de la Casa Blanca "incrementará las tensiones entre EEUU y Turquía, pero la mayor amenaza es el brote de un conflicto armado árabe-kurdo".
Con todo ello, las relaciones entre los principales protagonistas de la solución de la crisis siria se complican aún más.
Antes Turquía compartía con EEUU la misma visión sobre la resolución del conflicto sirio que consistía en derrocar al presidente actual, Bashar Asad, (incluso por vía militar) y entregar el Gobierno a la oposición.
Pero a partir de ahora la sombra kurda planea sobre la armonía de antaño entre EEUU y Turquía.
Hoy día la solución de la crisis siria se encuentra en manos de países que están lejos de superar sus propias divergencias: Irán que secunda a Asad, Estados Unidos que respalda a los kurdos, terroristas para Turquía, Ankara, que se posiciona en contra de Irán y Asad, y Rusia que defiende al Gobierno de Damasco. (Sputnik)
