Montevideo (Mesa Américas), 24 mar (Sputnik). - Los gobiernos de Ecuador y Colombia estudian la creación de una fuerza militar conjunta para patrullar la frontera común luego de que Bogotá firme la paz con la guerrilla de las FARC, confirmó el ministro colombiano de Defensa, Luis Carlos Villegas, informó este jueves la agencia de noticias ecuatoriana Andes.
Villegas y su homólogo ecuatoriano, Ricardo Patiño, decidieron el miércoles en una reunión avanzar en "una especie de fuerza de tarea conjunta" en el marco de una "nueva cooperación fronteriza" de los dos países cuando finalice el conflicto interno con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), alzada en armas desde 1964.
"Una vez nuestro país termine el conflicto armado, con Ecuador deberemos tener los más cercanos lazos como los tenemos hoy en materia de cooperación en seguridad, de lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión, la migración ilegal", dijo Villegas a periodistas.
Patiño, citado por la agencia Andes, indicó que "desde el Ecuador estamos absolutamente coordinados para reforzar y blindar nuestra frontera", y si es necesario ampliar "nuestro dispositivo lo ampliaremos y trabajaremos con otros procedimientos, otro tipo de equipamiento para estar absolutamente preparados para el posconflicto".
Colombia y Ecuador comparten una frontera de 700 kilómetros.
Las delegaciones del Gobierno de Colombia y de las FARC, que negocian la paz desde 2012 en La Habana, reconocieron el miércoles que subsisten importantes diferencias entre las partes sobre asuntos tan sensibles como el desarme de los guerrilleros, su concentración en ciertas zonas del país, el alcance de la amnistía para quienes no hayan cometido crímenes de guerra, el momento en que podrán comenzar a hacer política y el mecanismo para refrendar los acuerdos de paz.
Estos asuntos hicieron imposible que las dos partes cumplieran el plazo del 23 de marzo, que se habían puesto seis meses atrás, para firmar el acuerdo final de paz y tampoco pudieron anunciar el comienzo de un cese bilateral del fuego.
La delegación de las FARC alertó sobre el peligro que entraña para la seguridad de sus miembros la reactivación de grupos paramilitares en muchas regiones del país.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia advirtió el martes en un informe que "el fin de las hostilidades y la desmovilización de la guerrilla podría generar vacíos de poder y disputas por controlar las rentas ilícitas (ganancias derivadas del narcotráfico, extorsión, trata de personas, prostitución, minería, captura de recursos estatales, entre otras)".
El organismo señaló que uno de los desafíos del posconflicto será la desarticulación de grupos armados que todavía controlan territorios mediante la violencia.
Asimismo, un libro de la Fundación Paz y Reconciliación de Colombia, presentado el miércoles en La Habana, señala que 88 municipios de ese país se encuentran en "peligro extremo" de violencia una vez que las FARC se desmovilicen y observa que el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, es el más vulnerable. (Sputnik)
Villegas y su homólogo ecuatoriano, Ricardo Patiño, decidieron el miércoles en una reunión avanzar en "una especie de fuerza de tarea conjunta" en el marco de una "nueva cooperación fronteriza" de los dos países cuando finalice el conflicto interno con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), alzada en armas desde 1964.
"Una vez nuestro país termine el conflicto armado, con Ecuador deberemos tener los más cercanos lazos como los tenemos hoy en materia de cooperación en seguridad, de lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión, la migración ilegal", dijo Villegas a periodistas.
Patiño, citado por la agencia Andes, indicó que "desde el Ecuador estamos absolutamente coordinados para reforzar y blindar nuestra frontera", y si es necesario ampliar "nuestro dispositivo lo ampliaremos y trabajaremos con otros procedimientos, otro tipo de equipamiento para estar absolutamente preparados para el posconflicto".
Colombia y Ecuador comparten una frontera de 700 kilómetros.
Las delegaciones del Gobierno de Colombia y de las FARC, que negocian la paz desde 2012 en La Habana, reconocieron el miércoles que subsisten importantes diferencias entre las partes sobre asuntos tan sensibles como el desarme de los guerrilleros, su concentración en ciertas zonas del país, el alcance de la amnistía para quienes no hayan cometido crímenes de guerra, el momento en que podrán comenzar a hacer política y el mecanismo para refrendar los acuerdos de paz.
Estos asuntos hicieron imposible que las dos partes cumplieran el plazo del 23 de marzo, que se habían puesto seis meses atrás, para firmar el acuerdo final de paz y tampoco pudieron anunciar el comienzo de un cese bilateral del fuego.
La delegación de las FARC alertó sobre el peligro que entraña para la seguridad de sus miembros la reactivación de grupos paramilitares en muchas regiones del país.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia advirtió el martes en un informe que "el fin de las hostilidades y la desmovilización de la guerrilla podría generar vacíos de poder y disputas por controlar las rentas ilícitas (ganancias derivadas del narcotráfico, extorsión, trata de personas, prostitución, minería, captura de recursos estatales, entre otras)".
El organismo señaló que uno de los desafíos del posconflicto será la desarticulación de grupos armados que todavía controlan territorios mediante la violencia.
Asimismo, un libro de la Fundación Paz y Reconciliación de Colombia, presentado el miércoles en La Habana, señala que 88 municipios de ese país se encuentran en "peligro extremo" de violencia una vez que las FARC se desmovilicen y observa que el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, es el más vulnerable. (Sputnik)